HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Antes le dije a X. "me deprimis profundamente, sino estáis pegados al televisor, estáis durmiendo, sino estáis enfermos de los huesos, lo estáis de la cabeza, todos enfermos, vivo rodeada de la enfermedad, sino mira ahí (y señalé una farmacia que tenía un pino de plástico con bombillas) yo tengo que ir a vivir a un bosque". Y ella calló y siguió andando. 
Y me dolió algo mientras hablaba, no sé si la arista de la certeza, un agujero en un cuaderno destruyendo una ventana. No sé si un deseo de salir pulverizada y olvidarme de todo en la mar.
No tengo ilusiones humanas. Tengo ilusiones de ganímedes o de perros y algas. Pero ya no tengo ninguna motivación humana. Ni siquiera con el ego de la escritura. Se ha vuelto cenizo y entrópica. Se ha vuelto neurótico de las ranas que se chupan y vagabundo se me autodestruye todas las noches. Alguna vez pensé, de forma irracional, como un pequeño murmuro o hechizo del agujero del árbol de Alicia..., que al exponer los escritos en el blog,  alguien por azar pudiera sentir mi inconsciente, lo que hay detrás. Alguien rompiera la baraja de crípticos, de defensa y manipulación de la pintura de etanol de ese carnaval de la espina y la lava.  Como echar un mensaje en una botella.  Hallar a alguien como yo, o que pudiéramos hablar el mismo idioma, destruir el frío del aislamiento y su armadura. Pero detrás de la pantalla no hay nadie. Esto es como el Innombrable de Samuel Becket.  A veces llega una canción, en un bar, en la carcajada absenta de la cloaca y los mirlos. Y se mete dentro como una jauría. Pero luego, obligatoriamente viene la distancia.  Ninguna mano puede permanecer en el tacto de mi mano, el rugido de la mar.  No hay permanencia en ningún verbo. No lo hay en el rostro. El verdadero rostro es una bala del vacío y el fuego. El verdadero ser es un diu de lava, mutante, advenedizo, de nadie y de la explosión.

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