HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer me ocurrió algo mágico. Estaba anocheciendo, el bosque de la montaña tenía una hechizate niebla encina, en forma de estelas. Yo buscaba la guía de los lobos... trataba de llamarlos. Mientras me dolía un oido, sentía la violencia de una oscuridad, de una energía rota, acariciando una zona de mi éter, lastimándome. Tal vez yo había provocado esa oscuridad, estaba en mi espíritu y luchaba por abandonarme, provocándome ese desequilibrio.  Y de repente el perro se avalanzó muy vehementemente para jugar con la hierba... y tenía una hoja de chopo.. que voló desde su mandíbula. Cuando me agaché para tomarla... un viento muy hermoso acarició mi rostro.. y sentí que recordaba, que volvía a casa, que volvía a algún lugar que Arturo conoció. Y puse esa hoja en mi frente un segundo y sentí un profundo alivio y calor y brizna que desapareció mis oscuridades.

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