HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer pensaba... que tenía que trasladar mi experiencia psicótica y chamánica.. desde su misticismo.. que sólo lo había hecho desde el nihilismo, el dadá y el racionalismo, lo había hecho desde la introspección, la metafísica y lo existencialista y el vacío.. lo había hecho en contra de la locura. Lo que pasa.... es que no lo recuerdo como algo mío. En algunas culturas... creen que lo psicótico, es una experiencia al salir de la realidad ordinaria, es una iniciación chamánica, es un ardimiento espiritual, una parte de la metamorfosis para destruir la quimera del yo, Yo tuve 3 brotes psicóticos... el primero fue en el 2004 y el último fue en el 2008. Empezó en noviembre y duró hasta marzo.  Durante esos 4 años vivi en otros estados de conciencia y mundos surrealistas. Desde los 18 hasta los 22. Aunque no fue hasta los 24 o 25 años... en los que empecé a volver a la vida y amarla. Necesito esos recuerdos. Necesito saberme allí, para comprender el horizonte y la nada de ahora. Durante mis años de locura... era muy raro para mí la idea del tiempo y de la memoria, no tenía órden en los hechos. Recuerdo que el psiquiatra al que iba entonces me preguntó una vez algo así... ¿te das cuenta que justificas hechos de ahora, hablando de cosas de cuando tenías 4 años y luego saltas al futuro,  y lo explicas desde el pasado? Durante mucho tiempo me costaba hacer un mapa tangible de mi experiencia vital. Tenía una memoria divergente y combustible. Olvidaba hechos importantes, en mi introspección. Olvidaba precisamente lo que le otorgaba un motivo. Olvidaba lo que me había causado el dolor. Y yo seguía buscando a mi Ser, con fueras de campo, con sinestesias de papel de plata quemado en la luna. Fue la escritura lo único que me devolvió el lenguaje y la identidad. La metáfora sí escribía el motivo oculto, aunque yo lo hacía al principio sólo con información abstracta, porque vivía en el extremo y en la sombra del abstracto..  pero después de escribir el abstracto en 200 poemas, salvando mis ojos, el abstracto se volvía  líneal y objetivo y yo podía abrirlo y ver sin sufrir del todo el espanto.  Para mí el lenguaje poético no supone un esfuerzo, porque mi mente es metafórica y oblicua.

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