HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer por la noche, se oía un ruido en los radiadores, de agua corriendo. Pero en lugar de oir, esa cacofonía medio tenebrosa, con esa amorfa cadencia que nunca me molestó, pero que traía la pupila de las ratas a la pintura verde. Empecé a escuchar una perturbante canción. Era música. Era algo bello y escalofriante. Como una música medio sacra, medio neandertal. Algo hermoso, perfecto.. pero que me inquietaba.. No sé si lo escuché porque ya estaba entrando en una conciencia alfa del sueño. O si fue una especie de alucinación. O si el sonido del agua hacía realemente esa música. No lo sé.

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