HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el verso triste
que chupa de los charcos, tu boina con monedas, apoyada en el suelo, donde perdimos la dignidad, con ferviente alegría, como la única esperanza
los poemas ya nunca salen bien, ni las calles llevan a tu casa
ni la bala, ni el hambre, ni la justicia, llega a la casa del presidente
mientras te emborrachas de tango y de tundra
y has perdido todos los diccionarios en las caderas del tren que descarriló sobre el futuro
yo perdí a tu grupa, la única salida
y hoy exiliados, magreamos alcohol y piedras, en las ciudades boca abajo de tu cuerpo
y un grito se levanta, y nos condena también, a la ficción cobarde
y blabla yo también puse la cama encima de la jeringa

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