HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

sufro contra lo sido
me jode el poema
me joden las palabras
ese vino reseco en tu habitación de muerte
con mis restos corporales profanando tu puta vergüenza de bandolero o de binomio sin esquela
de la murga cuando tocaban las campanas
y tú muy verde y muy negro
rasgabas mi vestido
y la luna quería matarnos
y el cruce de las piernas, era el peaje de un infierno
cuando te pagué cada letra
cuando robé cada beso negro de esa pared sobre tu espalda

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