HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

desposa
el almanaque del vino
el pretérito de tu ausencia
en mi diario borrado con tu grito del despertar
sacudiendo el cartón y la ceniza
entregándome a la muerte de tus libros
cuando ata mi sudor la casa derribada
y cruje tu vértigo, mis fíguras de porcelana rotas en el encerado
y sangro el exilio de tu amor
en la agresividad de lo vaciado
cuando secuestra tu piel mi cartofrafía
cuando sangra marzo tus huesos en mi nicho
y yo he olvidado la coartada de un fin
y no sé justificar ese cadáver entre nuestros cuerpos
ni la noche recoge los excesos del diccionario en una lengua que te pudiera besar

No hay comentarios:

Publicar un comentario