HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

también otorgué en tu silencio
la flaca y sidosa promesa
de lo ausente

tomé de ti
el barracón
que escaló sobre mis noches putas

la religión de esa flor

adicta
a romperme los huesos
en la mancha de esperma que tu cantó
inseminó en el poema del hambre

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