HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

me llegó una noche de marzo
cuando yo me había quedado colgada en enero
rompió en la pared el lienzo de la carcoma
y fadé pintura blanca cuando el violín era un machete
y la canción tus aspas degolladas de molino loco bajo las ruinas
girabas como el do, en corcheas que drogaban en el agua del grifo mi tira caduca

debajo de mis botas
crecía una ciudad de muertos

yo no quería darla un destino
pero yo no pude evitar la paranoica sed de sus templos

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