HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

tragó la página vacía
aquella balanza de borrachos trapecistas
tapando tus goteras con hachís
al calor de la lumbre
cuando huyó el cielo
cuando la palabra dejó de ser un transporte
y el espejo acumulaba cajas de cartón con juguetes rotos que ns hacían llorar
y el tira y el afloja
nos hizo ese horfanato en el punto y seguido
dándolas con queso y rata, a los festivos con tu sangre en el sombrero
y de mis dedos la flor, era un sepulto
tan descreida de todos los almanaques
tan tristeza de estatua y de estación
tantos muertos en tu nombre
pasaron ya cuatro inviernos
murieron muchas cigüeñas al mirar atrás
la casa no se sostiene demasiado ni en pie ni en cañón

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