HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

él era también así
hijo de la misma lata abollada de cerveza
con una lombriz y bonita tierra dentro
con un cristo hecho cristales a la salida del club
y semen en la boca
contagiando la propagación de las cigüeñas

él era también
parche en el descosido salvavidas de los muertos

toda fiesta de carnaval
escondiendo el rabo y los cuernos
con máscaras de plastilina

y esa pipa de la paz
volviéndonos locos cuando se marchaba el tren

él era también un impostor

pero no se llevó nada
porque no lo amé sino con el teatro

y también usé las pinturas del cabaret y de la ouija

era una historia porno
con tintes de tragicomedia
aprendices de la merca ambulante
y a ver quién coño llena el depósito

el sexo unía lo que separaban las palabras
el gozo daba el armisticio que no daban nuestros pasos

follamos como dos papeles vacíos a ver quién pillaba primero la cagada del pájaro expulsado del paraiso
lo otro fue indecencia
acomodada al sin sentido
ficción, con un palco para que mearan los sapos
y mucha literatura para pagar la butaca antes de echarle fuego

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