HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

yo no escribo poemas
sólo hablo a veces con mis desaparecidas
y ellas al quitarse el hielo a mordiscos de la espada que quedó atravesada en la pared, gritan
y su voz se recoge en mi deuda
pero no es un poema
no es hambre
no es dolor ni gozo
es la jodida flor de absenta, empapando mis sábanas
columpiándome entre crucifijos de estiércol, con el lejano aliento de una madre imposible

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