HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

esa voz descuartizada en la música que corta sobre tus colgados la soga que levantó el sol cuando te hundías de la noche en mi cuerpo
no dejo de escucharla, contigo detrás de un espejo, regurgitando en las pinturas el exilio que elegí para proteger tu memoria de la mía
son tiempos de los tambores de las ruinas, menstruando en el camino, un templo que sangra por tus narices
hemos sido jodidamente extrañas de la mirada que penetraba en medio del incencio, se quedó el plato roto entre los dedos percusionando el hambre que atormentó tu sombra cuando se derretía la calle en la caligrafía de la puerta del retrete de ese bar de todas las decepciones

1 comentario:

  1. Si hay decepciones y retretes esa música tiene que sonar bien!!!

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