HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

canto de zánganos
a la vera de tu guitarra
dentro del río
cuando mi hueso calza en el sonido de tu noche desolada
y hace caja musical con el nombre que la arena borrará en el agua

escribías sobre el éter

yo me moría de ganas de, cuando febrero ya no me amaba
pero tú andabas fumando hierba o persiguiendo astros
en alguna bulla enamorada, muy lejos de mis 7 metros cuadrados con sangre de cocodrilo

y cuando se juntaba el tequila
nos poníamos re locos hasta el do

y no había sitio para nadie

éramos como dos muertos
con la piel arrugada por el h2o de un grifo caduco
desposados con la amapola blanca
y tu esquela me llevaba tres libros de ventaja
cuando me ponía a escribir ebria con la pared a 5cm de mi cara
y tú eras tan ventana, tan mezcal, que al final siempre te contaba cosas muy raras

y la luna llena
me vaciaba la voz
cuando tus ojos abrían en la punta de mis dedos
esa palabra ¿recuerdas? no pude llevártela con ningún bolígrafo

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