HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

voy sombra y salvia
de un tren descarrilado
cuando en tus manos un libro
mata a tus hijos y a tu legado

alguna vez acariciaste mi vientre
como si fuera a darte una morada
como si fuera un huerto de tus poemas rotos

pero fue
la gota de sangre en la pared
manchando el retrato de tus padres

la que tiñó mi fruto
en el suicidio de tu hijo
enterrado en mi corazón

jamás le diste letanía
y yo llevo su sepultura con tu nombre en la isla

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