HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

da igual cuánto esperes
nada traerá de vuelta lo que necesitas para salvar el amor
oh niño de madera y gasolina
yo también fui lija y moratones
en la sala de espera de un hospital
cuando estábamos tan borrachos
que nadie sabía quién coño era el enfermo y quién la flor de gas
cuando rapiñamos las líneas del paso de cebra para dar de comer a esa risa de tiza y carboncillo
y nos quedamos sin brazos debajo de la lluvia

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