HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

seguí manchando papeles
con los puñados de vaho de tu despedida
dentro de las vías del tren
con ese colgado entre nuestros ojos
dejando pagado el tiempo donde no hace falta nuestra palabra

insistí hasta el deliro en desnudar las raíces de aquél fuego en tu vida
pero se hizo un búnker la esencia, violentada por la multiplicación de los espejos
y un día, empezó a dar igual, éramos demasiadas apagando las brasas con las botas
y puse por delante el asesinato de mi yo y de mi historia
te antepuse con obstinados hoyos a todo lo que arrancaba de mi vida el frío
y el resultado fue la compleja pérdida de algo que vino inviable para la piel y el territorio

el tiempo no nos puso en nuestro lugar
nos echó hacia el etanol
la mística harapienta de los que no tendrán nunca nada, casi al lado del orgasmo de la Osa Mayor

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