HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el abono circunspecto a esa esquela de segunda mano que adquirí en tu servicio, lavando tu sangre de los azulejos
echando a pastar, un arresto y siete llaves
dándole a la boca la herrumbre al rapto
cuando sobre tus rodillas Carmen se metía por vena el éxodo del sol

tú callabas
porque era más fácil
porque siempre lo hicimos cuando se rompía una carretera en los ojos
yo era la complicidad de lo que nunca ocurría a tiempo
y drenaba las sombras de tu colchón en el opio que enterró aquél abril lo que nos unía

no nos hicimos antagónicos
ni neutrales al arma homicida ni al sacacorchos con ese semen inhalándote el vino que el invierno ultrajó en tu casa fría

abrí a patadas el ojo de luz de tus ruinas

y me eché a dormir no por cansancia, sino por urgencia de olvido

No hay comentarios:

Publicar un comentario