HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el baile de mariposas desteñidas
violadas en el pigmento del reloj martilleado
cuando valía tu voz, todo el vino que me quedaba en la pobreza
sobornándome impares desvelos de la papiroflexia
temblando en tus manos
como jabón de sangre
preñando el vientre estéril de la ausencia

y avanzar
era dejar que cayera al precipicio
con esa epístola atada a tus engaños
dándome la hora cuando llueve dinamita en una huella ahorcada
y el camino insiste en hacerte responsable de lo imposible

herido en mis labios
de la rareza con la que llegué aquí y con la que pude respaldar tus quimeras con pájaros de carbón
lavar mis heridas en paños de porcelana
escalar el grito del girasol, mientra bajo por tu espalda como la morgue
y ordeña la luz, el espacio vacío, donde metes una firma que nos dispara, en ese fusil de corderos muertos
robándole la letra al sol

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