HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el dolor nos hace cínicos
porque sino nos haría o suicidas o criminales

y en su vehemencia
mendigos de luna y de armas

embaucadores de flores de estaño
cuando los cementerios juegan al julepe
y tú te aburres ebria de coñac cosiendo trapas para ocultar heridas

y arañan las arañas
la zona cero en la que sufragaste la universal minucia de lo amorfo
en la pendiente de los intrusos
espionaje de las maneras de saltar de un quinto sin romper ninguna silla ni manchar ninguna página

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