HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no evité nada
porque fui una posesa de la consciencia del inconsciente
y aún así también hice trampas de tragador de fuego, cuando tu lágrima congeló mis párpados en la incandescencia del olvido

y me seguí yendo
del último párrafo de tu noche
cortando hilos en las marionetas de mi espanto
como si pudiera volver a amar y ajarme con dictadura de ese amor en lo incognoscible

he vuelto a buscar
en los mundos que no existen
el mecanismo de mi vida cotidiana
el verso de detrás
lo que me une al cuervo y la ballena

pero ha sido una exclamación entre la fantasia y el mármol
una gota de sangre de lo inalcanzable dando cuerda a mi ojo de buey
con la única certeza de que sea lo que sea no se quedará mucho tiempo

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