HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

por no llorar
hicimos una colección de fichas rotas del lego
rellenamos con alcohol los agujeros del currículum
y  nos dimos a la mar y no a la tierra
amamos más a los bichos de ocho patas que a los de dos
y bailamos mejor las canciones amorfas y desafinadas
sólo fuimos a las fiestas a las que no nos invitaron
y llevámos cadáveres de animalarios marinos en lugar de flores a las  tumbas
nos emparentamos con invertebrados y polvo de luna
y nuestro futuro era un agujero negro deshilachando tu puta educación

preferimos el fuego al país
las moscas, al horario lectivo
una guitarra a una nómina
robar a pedir
tomar a labrar
jugar en lugar de conseguir
perder antes que ser de alguien o de algo

el vino peleón a la copa del dedo estirado
la chaqueta de mi espantapájaros a una de de lacoste
y la basura encima del mostrador en lugar del ticket

preferí a los poetas sin papel ni nombre que dejaban el canto en antros de mala muerte
para que fuera de todas las estrellas y cementerios

prefería al loco desclasificado, divergente, roto
al tipo que gruñía, que hablaba con cartones y quería parir una paloma comiendo crisantemos
preferí el cielo de los topos y el de los fusilados
la historia del que se la llevó a la tumba y a Mercurio y de la que nadie jamás hablará nada

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