HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el maquinismo
de la escayola
en mi muñeca ahorca sobre los grumos de rosa envenanada de tu voz rompiendo mis balcones
el amor pornográfico de las radiografías de tu ausencia
cada noche en mi papel vacío
rulando el porro por esos agujeros donde decías recordarme
        pero no recordábamos nada

yo lo dije para conseguir algo que no me atrevo a confesar
tú para lo mismo, pero lo dijiste
lo llevabas como un cristo muerto en la carcoma del mango de madera de esa navaja

-la encontré oxidada en medio de mi carta de despedida

yo no podía saberlo
porque no quería que se hiciera verdad
pero como era insorteable
mentí carbón y bombillas fundidas al cuerpo de tu vicio

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