HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el lugar en el que nace la palabra
es la sombra de una puerta
clavando sus zarpas en tu espalda
cuando bajas como lobo malherido la curva del espanto
y todo en ti es exilio y despedida

la palabra jamás habla de lo que habla
porque el idioma vino por la transiliteración de lo inexistido
porque desde siempre habitamos el laberinto, desarmados y sedientos

y cuando ella dice, ella traiciona
ella falta, ella salva al diablo de nuestra alma
y a nuestra alma del fango, con el trapecismo de los nómadas
adulterados por la belleza cegadora de la tentación de la belleza

porque se hace garrapata
porque se hace pesadilla
porque necesitamos salvarnos del paraiso
y usamos para ello, la decepción

si la belleza nos sujetara la mano durante un segundo, hasta el hueso
moriríamos

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