HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

lo que fue borrado
alguna vez junto al deliro
de haber bebido los tambores
en la fractura de tu retina dentro de la acuarela

hoy pone patas arriba los cajones
y el nombre con el que ataba al alba en tu  voz

se desprende de mí
impertenece lo mirado
en la médula de un movimiento molecular
que calza los corderos en el buzón del abismo
y baja mi espanto por tu papel
y se destiñe la profundidad de tu vacío en lo que a mí me queda

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