HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no hay ningún sitio
es papel de plata
difundido en tu extravagante muerto-viviente
creyéndome el punto G en un puto crucigrama
donde sólo estaba tu miseria invicta y disfrazada en canciones de carnaval
y mil y un caminos que dejé ahorcados en la suela de mis botas
a ver si comen los mosquitos y los corderos
a ver si me deja en paz el existencialismo y tu cartera

pasión de desaparecidos
anudo mi sombra a la sombra que la desmemoria

me cae sangre blanca de amapola blanca
encinta de tu cuchillo
pariéndome hijos desnucados en el tictac de la arena que tragaste en mi espejismo

drené un quizás imposible
bajó las escaleras
meó en el sótano, policía de una desgracia que no era mía
la llevé, porque necesitaba una
para fingir un rostro a la noche y no evaporarme

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