HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

estoy triste de utopía
de medio limón en la nariz de palo de una orquesta
que tocaba siempre la equivocada
y subía el alcohol
y bajaba hasta el infierno el equilibrio
ninguno teníamos con qué pagar ni devolver la memoria

las ratas se fueron porque no había comida y el réquiem no las hacía bailar

nosotros nos quedamos por los mismos motivos

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