HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

cuando expié
en lo que no dije
esas monedas envenenadas por una postal muerta del verano
que vinieron de tu mano a tu bolsillo
de tu sexo a mi boca
como las hijas muertas que los dos tuvimos

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