HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

estoy tan acostumbrada a hablar sólo de verdad con la página
y a echar mi teatro de payasos tristes con heridas de luna
que la soledad es infranqueable cuando de tus labios derrama el coñac mi pared volada del norte

cuando es literatura
la lágrima trapecista del suicida
despellejando el suelo y echándolo a la mar

cuando todo es un teatro porque detrás nadie conoció una palabra

y el frío contiene tu historia donde sólo el frio existe

y esos cangrejos ermitaños
tan llenos en los escombros de tu voz
me hacen mudanzas de malditos
cuando el paso no llega nunca al siguiente paso

y me abrazo
de sal helada en los álamos
a la interferencia del sol en tus papeles

y mi tinta es espía y depredadora
de lo que jamás contaste a nadie

me separo para sobrevivir de la necesidad de un abrigo
y hago trampas de girasol en celo, con los barracones
para no haber nunca llorado sobre tu cuerpo muerto

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