HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no vino desde ti
vino en mi desagüe filtrando tus sentimientos
donde pudiera tragar el monstruo de las galletas

era un lugar encerrado
olía a botella de cristal debajo de estiércol
con un mensaje de humo
quemando tu casa
dejando mi sangre en tu tilo
y atando el cadáver de un pájaro

no fuiste tú el que hizo el daño
sólo tenías capacidad para plantar maría y ofrecerla al leteo
sin que tus manos fueran campesinas
ni tu corazón transparente

no fuiste tú
porque nunca lo fuiste
sólo eras una sala de cine
jodidamente anegada por el sepia
y películas intragables
recogiendo los pelos que me cayeron
junto a lágrimas de suicidas
agitando, llenando el tintero con la historia de otra

eras el aparcamiento de un mal viaje de ácido
dándome un barbíturico y una bolsa de plástico por si vomitaba el cordero

todo milonga
del rosario de tu madre
hecha bolas chinas
en el agujero de la pared
para calentar el hambre

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