HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

te prometí la indigencia, la duda, el cierzo que borraría la luz de la aurora entre nuestros cuerpos
y tú me diste, el secuestro de la noche, entre paños de cloroformo
y grabaste en mi piel el esperma de todas las despedidas
de vuelta te llevé el canto de los limoneros en las alcantarillas anegadas por cráneos que volvían a dibujar en tus labios el beso del polvo

y lo cumplimos todo
porque tan jodidamente desgraciados de LSD, caimos el uno encima del otro
como una esquela sin nombres y sin fechas
como la herida gangrenada en la voz de Marte

porque la fe que me penetraste
era la misma que nos separaría

porque te amé con el abismo y no con la tierra

y nadie nunca preguntará
ni nos habrá visto juntos
secar las llagas del desierto
en acuchilladas fíguras de barro

y nadie, lavará en mi cuerpo tu infierno y tu belleza

porque también te juré en mi muerte
aunque las palabras nunca nos devolverán nada

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