HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ya no hay canción para héroes, acá dentro, ni al derrame de la mar en el agujero de tu techo
somos hierba cortada entre las pezuñas de los búfalos
semilla del hambre drenando el cieno donde vuelves a dibujar campanarios caidos
y esa muerca de carbón y de cigüeña, nos quita la razón y el tiempo
somos la historia de un fracaso, anegada del enamoramiento de lo etéreo bajo la sangre cuajada en la tierra, nutrición de árboles de niebla, en la guía del errante, sin obra, sin tu vida me salvará de nada
inconsciencia del papel vacío sujetándote el espanto en la risa de mi muñeco de nieva
articulación soterrada del espejismo, galopa el verso tachado en las alas de lapicero y te ama, porque da igual, porque nunca podrás saberlo ni mi tumba te pedirá abono ni letra

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