HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

da igual el olvido
el olvido no hace daño
no tiene lengua ni uñas, no tiene balas
acá nunca hubo cuerpo que enterrar ni que salvar en el vientre

lo que dolió
fue esa escalera cuando bajé tu horfanato
y recogí todos esos clavos
hundidos en mi hueso hasta la muerte de tu pensamiento

tal vez por eso hoy te busco
quiero acabar el verano del trigo
necesito un mortuorio
y sólo tú tienes esa llave
porque mi peso se apoyó en tu saliva
y borraste en mi placenta el hímen que se envenenó de tu alma

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