HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

son ya 4 años
y cien casas levantadas de la nada
y destruidas del andén, cuando le preguntaste a ese tipo la hora y se te cayó encima la helada
supiste oscuramente que ya no podrías llegar a tiempo a ningún sitio, ni un colchón que calmara tu rabia
nadie recogía los poemas de amor
porque eran de cuarzo extraviado
en los sueños de un niño ahogado en el pozo
porque se quiere al interés de algún TAE y producto interior bruto que jamás tuviste
y amarte era cotizar sólo olvido y cavar fosas entre las piernas del desierto
porque eras el raro al que bastaba el polvo blanco en la letanía
porque parecía que ocultabas un terrible secreto
porque la gente creía que mentías cuando hablabas de verdad
y fingías el cascajo de amanitas en mis ganas de morir
yo era un espejismo roto como tú
y tú sólo empujaste la destrucción definitiva
porque bailabas mejor con los muertos que con los vivos
porque en el fondo preferías que el teatro nos venciera
que quedara allá, el allá sin coartada para quedarnos ni acortar espada entre nuestras muertes

a mí tampoco me quisieron por lo que fui
lo hicieron, los pocos qué, por lo que no dije
también tú
porque eras el moho entre piedras
dando humedad al verso desgraciado
empapando mi fe de literatura
impostor como lo eran mis palabras en tu vacío

nacimos para ir solos
para llegar y salir
al borde de luna y de ceniza
a otra brecha más incendiaria
que nos robara dentro con más violencia el amor

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