HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

del desfiladero
orfanándote la harina
cuando el mendrugo dentro del vientre
nos hizo hermanos de la pobreza y del humo

airada perdida en el doblar de las campanas
cuando comía clavos y mala hierba con tu boca llena
y en mi papel rompía una golondrina
el agujero levantado con paredes y rosas
ocupándose de ti, en mi futuro muerto

siguiéndote como sigue el obseso la piedra con semen que expulsan las vías
y va a romper a la cabeza de la estatua

y tu cama se llena de piromanía

con mi puta flor y sus siete vaginas
ovillándote, un final mejor que el que nos espera a la quema del reloj y la esperanza

así apretaditos de ouija e impostor santo
blandos de orugas blandas
de flautas de etanol
de esos guardias echándote del garito

así desprovistos de lo provisionado
anémicos del enema que le quitó a tu madre la religión
cuando ganar, era cargar con cubos de basura

así ilógicos, anti-ilustrados, amorfos y decadentes
del fuego de la calle arrancado en tu aguja de coser decepciones y anestesias comprando veneno al últiimo vagón que traía el paraiso

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