HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

de la palabra arrancada
de tu cama de trigo
con el hueco de mi pecho

voló la pertenencia
al payaso del triciclo
ebrio de setas
asaltándote mundos de muerto
con paquetes de papel
envolviendo humo
y muy debajo
cavando 100 tumbas
una flor lisérgica amamantaba la nada que tendremos

erro
tu habitación desmantelada
en la sangre del camino
quitándome la sed con la dialéctica de la escalera por la que baja tu ojo de cristal

mientras seguimos sin tener ni idea
ni nadie en el que reposar la mirada del espanto

me sostengo por la marcha atrás de la enana blanca
en un oasis que desnutre tus bosques en mis cicatrices

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