HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

bordear sola... el incendio de tus labios febriles en la convexidad de la ventana, beber la sangre de la luna y el grumo, cuando las marionetas expulsan la tempestad del petricor en el golpe seco de la distancia y los dos somos chivos expiatorios del plan de un fantasma

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