HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cada vez que le doy mi corazón a la página, lo pierdo de la tierra.
Hemos caminado 1000 y una noche, dentro de la rosa jericó alejándonos de la necesidad humana, y llevándola como una bala incrustada en el pecho.
Ahora no tengo ni puta idea de cómo cambiar el movimiento de atracción de la nada.
Escupo ojos de cristal al bajar tus escaleras del destierro. Mi oso de peluche sangra venas de lobo y de cuarzo. 
Ya no tengo ni idea de como asir en mis dedos una gota de mar.
Soy presa del absolutismo del amor, y sin embargo siempre duermo sola entre cantos de humo y de adiós.
Han pasado 30 años muy lejos de casa.
He reposado en los brazos del diablo el maleficio de mi nacimiento. He tomado el afecto de las anguilas y de la nieve. Y siempre me equivoqué con la segunda persona. 
Mi escritura sabe la verdad. Ella habla, porque yo callo, 200 siglos en todos los otros ojos.

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