HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando acabe la cerveza, ya voy a salir, de bares, de lunas, de gritos despellejados en el líquido de tu cubismo. Tengo muchas menos monedas que sed abierta en canal donde la noche me encuentra de frente y se abre el abrigo y la imprudencia y me llama, como un día me llamó la voluntad de tu olvido.

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