HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando Kavka viene a morderme los zapatos... o quiere jugar incansablemente y se me pone muy bruto, pongo el sonido de lobos aullando y se queda manso y tranquilo. 
Tengo que rebuscar en mis recuerdos. Siento que me falta algo... para latir el Verbo. La experiencia vital... de todas las personas que han tenido psicosis... o una transformación y muerte y resurrección de su ser, y agujeros negros en la memoria, es diferente. Porque algo se pega en lo etéreo. Algo es gas. Además... si esas personas, tenemos la desgracia de caer en manos de la psiquiatría y sus farmacéuticas, el desgarro es mucho más violento, porque tratan de patologizar nuestra experiencia y nuestro sentir y nos acusan de enfermos y nos cortan en cachos la idea de la propia existencia. Y tal vez en algún momento de debilidad nos lo creemos y sentimos que tenemos dentro un virus y nos separamos del espíritu y del camino del ser. Tenemos que luchar contra más muros. 
La mayor parte de las personas, no cruzan del todo esos extremos, entre el ser y la nada, entre la vida y la muerte... entre el éter y la lluvia de piedras. La mayor parte de las personas, vive en un vaivén, más o menos abarcable y cadente... sufren, pero no tanto como para destruir sus valores y su vida y su yo o cortarse las venas, sufren pero vuelven cíclicamente a la comprensión y a la armonía, a un sentido que perseguir y una hechura en la tierra, también en el gozo y la felicidad son moderados.. no sufren tanto éxtasis como para pulverizarse los ojos al mirar la luna y salir volando por los aires..  Ni sufren su existencialismo lo suficiente como para vivir la Náusea de Sartre o los viajes de Artaud. La mayor parte de la gente también ama pragmáticamente... y sufre y se pone ciego de whisky cuando pierde un amor, pero a los tres meses, a los nueve meses, ya ha olvidado. 
También la mayor parte de la gente, no se rebela ante la injusticia y la corrupción o el hambre, lo suficiente, para llevar la espada del Quijote o mandar a tomar el culo su bienestar en la sociedad o embarcarse hacia la lucha política y arriesgar su vida y su libertad. Se indignan... pero también olvidan.
Los locos no son así. Los locos viven sobre el fuego. Son fuego y polvo y son la nada y el todo, descabalgadamente, entrañadamente.

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