HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando me regrese un poco a la tierra...  voy a salir con el perro. Es raro pasarse con el trago... y tener recuerdos que no me pertenecen. Algo entre la belleza y la distancia. Entre lo encontrado y lo roto en mil pedazos. Entre unos ojos que valen todas las vidas, y los icebergs de caparazones de exilio. Yo no soy sociable por naturaleza, lo soy por herencia cultural, por invasión, por costumbres, por algo exterior que ha vomitado en mis crisantemos la ruptura de la atmósfera en el vientre de la nieve. Yo soy extremadamente tímida, pero tengo una vena exibicionista que me perturba de vez en cuando. Soy solitaria y obsesa de la certeza del éter. No tengo identidad cuando estoy fuera de mi soledad, soy un jodido teatro, triste. Me siento demasiado lejos de los otros, y hablar su idioma, es fragmentar dentro de mí algo que me ata al fuego. Es fingir y perder mi espontaneidad, porque mi espontaneidad ocurre entre los animales y la mar.

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