HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando no escribo lo suficiente, me siento volatil e indefensa, perdida, y el mundo me es un lugar extraño y sin pies ni articulaciones. Me queda dentro un agujero de electricidad no saciado por el rubor de la brasa en el soliloquio de la tormenta. Me siento endeudada con el mundo que no existe y me pongo febril y vaporosa. Me siento incorpórea, ansiosa, deslizante y la voz de la perdición. Por eso me es importante vivir en soledad, y pasar temporadas de incomunicación. Porque los estímulos sociales y exteriores, me separan del grito de la escritura.

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