HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando siento odio por mi madre. No me pongo en su pellejo. Yo también peco de la nitroglicerina. Olvido su historia. Me pongo como electricidad.  Y por eso también, sufro la antagonia. Porque si viajara a su niñez, si supiera cómo llegó su primera herida. Qué cielo trasnochado la hizo tomar los cadáveres de los jabalíes, con gritos blancos sobre la nada. Comprendería.. como la música cuando se queda bajando por los carámbanos, todo lo que ella hizo y porqué. Y la amaria hasta la locura. 

Aunque a veces, cuando me enfado, soy cruel y tajante y no dejo lugar para el quizás. Cuando se me pasa el incendio, cuando he sacado los motivos de la rabia para no envenarme por dentro ni por silencio...miro otra vez las perspectivas que me empujan al éter y a la sinergia.

Por eso vivo en ésta prisión.
Porque siempre quise mirar en el fondo de los fondos y darle todo al Imposible. Aunque el cuchillo estuviera clavado en mi espalda o tembloroso en mis manos. 

Por eso a veces tengo una empatía delirante. Y justifico todo en la otredad. Y no me duran casi nada los rencores, una jarra de cerveza. 

Tal vez también porque fui maltratada de niña, le di muchas razones a los que me hacían daño. Y yo me volví responsable de su mal. Lo hice parte de mí. Fue contra mí contra la que luché. Fui yo mi única enemiga. Y quería que fuera así. Seguí mi camino lejos de los otros caminos. 

Cuando era niña, y tenía esos "amigos" de la escuela. Yo nunca me enfadaba con ellos. Yo no participaba en ningún cotilleo entre amigos ni criticaba a nadie ni me afectaba por sus afecciones... y sentía que nada tenía qué ver conmigo, me gustaba ir al monte, jugar con perros, jugar con todo lo que jugaba e ir de flor en flor.  Yo era terrible, y asquerosamente buena y afable en mi niñez.  Fue luego. Fue luego cuando me volví por momentos violenta. Fue luego cuando odié. Cuando ellos me dieron demasiados motivos. Cuando tenía el cuerpo lleno de moratones. 

Sufrí diferentes metamorfosis. Una fue a los 12 o 13. Primero me dio un instinto místico y hippie, al leer Demian de Hesse y el Lobo Estepario. Y otros rollos de Gibran ect...  Fue al ver mi alma, en perspectiva. Al distinguir por primera vez el daño que me provocó el exterior. Al perdonarme y comprenderme en cierta manera. Yo no era consciente. Porque siempre eché todo sobre mis hombros y lo culpé con sadismo en mí misma. 

Yo era pacifista. La primera pelea que tuve con un niño, fue a los 6 o 7 años, no recuerdo. Fue porque había insultado a una amiga avasallada mía. 

Pero yo tenía una puta paciencia. Porque solía vivir con mis nubes. 

Fue en mi adolescencia, cuando empecé a vengarme, de los mediocres, de la masa cobarde y estúpida y violenta, que iban de guays del instituto. Fue cuando empecé a echar sosa caústica contra ellos. 
Fue cuando me levanté de forma delirante contra la escuela y la autoridad y todos esos destinos de la masa.

Pero la transformación, la más importante, fue al empatizar con Antonin Artaud. Había encontrado "el pesa nervios" en un armario de casa. Al principio no entendía casi nada, pero me había fascinado ese libro,  como una intuición y lo leía una y otra vez. Pequeños párrafos. Sin entender realmente.  Hasta que un día, se despertó mi insconciente en la Consciencia. Y empecé a sentir el Inconsciente de Artaud y el mío. Él me abrió una puerta en la mente.  Aquél libro lo leí 100 veces. Escribía sobre sus hojas. Lloraba cuando lo leía o me volvía fuego y odiaba con todos los astros a los que habían hecho daño a Artaud y a los que no lo comprendieron jamás. Le escribía cartas a Artaud llorando y enamorada, como si fuera mi único semejante. Lo leía fumando hachís. Lo leía hasta la locura. Sufría los malos viajes de Artaud. Sus demonios. Los estados corpóreos de la náusea. Su lucha contra ciegos y verdugos. El éxtasis de su rebeldía, de mantener el fuego del espíritu a pesar de los electroshok y el veneno que le daban. Sentía cuando cambiaba de un estado a otro de la conciencia. Y yo también cambiaba al leerlo.  Es raro, creo que ese libro me perturbó y a la vez me salvó de la locura, y me puso en sobreaviso contra todos los psiquiatras antes de que yo los conociera.
Y también siguió la transformación.. al leer a los malditos....y a Nietzschet, a Cioran. Fue cuando elegí la soledad y la locura, antes que una vida de máscaras y plástico quemado. Fue cuando me quedé sola a miles de años luz de un beso de amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario