HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

De mi pasado no sobrevivió nada palpable. Los amigxs, los lugares que abrieron las botellas y quemaron las naves, fueron arenas movedizas de la multiplicada exclamación de una ausencia y un enamoramiento.
Se mantuvo, la ideología política, la forma de desnudarse al entrar al mar, el violín ante el vacío, el amor a los perros, a las algas y a la luna. 
Pero no quedaron referentes, ni el cúmulo del poema, ni de la herida. Ninguna dirección a la que llegar borracha de viento, y dejar las botas empapadas en el patio, y el sentimiento desarmado bebiendo de los olivos.

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