HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dormidera del hechizo. Cubrecamas de tu veneno atado a mi piel.
Persiste la utopía del error. No quiere nada de ti.
Yo también defraudé a todo lo que me supo.
Hoy, muy lejos, borran los cuchillos los nombres que yacieron desde mi pecho en tu tumba.

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