HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Echo de menos ese perfume. La abstracción de la invicta orilla mezclada en tu cuerpo. La llegada a través de la danza del silencio... a cualquier parte que quemó tus labios en los posos de vino y tatuó aquellas callejuelas embestidas por la nada cuando se caían a pedazos las flores y tú flotabas.
Ahora todo es incierto. Todo es quimera y juego, violencia, embargos que borran tu rostro en un papel vacío.
Tal vez acumulé demasiados asesinatos de mí misma, en esa rosa espinada de sueños de mezcal. Y hoy ya no hay un lugar al qué volver. Está lejos el amigo. Soy imprudente de los verbos que me han hecho daño. Lo soy del futuro y del crisantemo.

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