HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El café se puso del todo frío. Pero sabe rico también así. Busco tal vez un sentimiento, un canto, una esperanza, que asir en mi vulnerabilidad... para irme con los estorninos. Pero cuánto más la busco, más payasa y carnavalesca es su desgracia. Más sola me siento de su alcohol derramado en los lapiceros de las nubes. Si busco el motivo, determino que jamás venga. Es parte de la fiesta de manicomios y duendes de la existencia. Cuando te da igual y bailas, lo encuentras porque no lo quieres, sólo cantas, no temes que se muera, no temes que caiga el cielo encima. Pero en cambio, cuando estás en el pozo, y necesitas con desesperación la música, la música se hace un espino partido en la espalda del hortelano y todo se llena de llagas y aristas. Es la puta broma de los descafeinados yonquis de estrellas.

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