HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El crujido de las sombras de la casa del éxodo aprieta en la punta de tu bolígrafo una carta desgraciada. Llenaste demasiados libros con tu muerte, mientra mi puta pitonisa perdía los estribos y el futuro, cambiando gatos en el escenario de los vídrios. Cargando difundos donde tus labios se llenaban de coñac y borrabas los restos de mi sexo en otras bocas que congeladas escanciaban mi espanto.
Puta feria de nuestros abortos.
La sed no alcanzó para irse a tiempo.
Te lo dije cuando ya no quedaban horas para evitarlo.
Cuando como tú, había sorbido el vértigo de perder todo lo amado.

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