HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El grito de la desesperación, si lo miras bien, si te atreves a entrar en el fondo es cómico. 
Cuando tengo pesadillas, me culpo por no enfrentarme a ellas... desnudándolas. Por seguir huyendo. Por temer. O por luchar contra ellas. Creo que si diera una vuelta de campana y le preguntara al psicópata de mis sueños, por ej. su nombre, o  qué quería ser cuando era niño, se destruiría del todo mi espanto, y la pesadilla mostraría su verdadero significado y sería fuego y música.
También en la alucinación del viaje del estramonio, cuando cuatro inmensos caballos levantaron sus patas delanteras a 5 centímetros de mí, y creía que iba a morir, si hubiera acariciado sus cabezas, si les hubiera abrazado, hubiera destruido mi espanto.  Es sólo un segundo. Es escalar el presidio interior. Es abrir con boquetes el muro.

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