HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El otro día alguien me paró en la calle me dijo "mareva, mareva, qué tal, no sabes quién soy?" y me sonaba muchísimo. Pensaba si lo conocería del manicomio, o acaso fuera un pintor que alguna vez en un bar.  Tenía barbas largas y un aire de la bohemia y el cantar del barracón. Y luego fue él el que me dijo que había sido mi profesor. Y entonces lo reconocí. Hará tal vez 15 años. Yo lo quería mucho. Era muy buena gente. Se lo dije, y me dijo "sí sí pero me hacías hablar demasiado" Y me preguntó que si recordaba lo de la bomba. Le dije, sí, éramos guajes. Dijo, no tiene nada de malo. Y hablamos un rato más y siguió su camino.  Me gustó mucho verlo, tan tierra y libertad, con paso humilde y danzarín. 
Aquello de la bomba, fue un falso aviso que pusimos, en nombre de un grupo terrorista griego. Sacamos los dígitos del Word.  Ya no recuerdo qué decía exactamente el mensaje, algo de la venganza de los avasallados y el día exacto en el que ocurriría. Se armó mucho jaleo. Buscaron traductores. Querían cerrar la escuela. Avisaron a la policía. A mi amiga y a mí, nos llevaron a interrogar y nos pusieron un apercibimiento. Nos castigaron un mes o por ahí. Yo iba a 1º de ESO.

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